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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Fragmentos.

Hurricane Drunk - Florence + The Machine

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No walls can keep me protected,
No sleet - nothing between me and the rain.
And you can’t save me now, I’m in the grip of a hurricane.
I’m going to blow myself away

I’m going out, I’m going to drink myself to death
And in the crowd I see you with someone else
I brace myself ’cause I know it’s going to hurt
But I like to think at least things can’t get any worse

No home, don’t want shelter
No calm, nothing to keep me from the storm
And you can’t hold me down, ’cause I belong to the hurricane
It’s going to blow this all away

I’m going out, I’m going to drink myself to death
And in the crowd I see you with someone else
I brace myself ’cause I know it’s going to hurt
But I like to think at least things can’t get any worse

I hope that you see me, ’cause I’m staring at you
But when you look over, you look right through
Then you lean and kiss her on the head
And I never felt so alive and so dead

I’m going out, I’m going to drink myself to death
And in the crowd I see you with someone else
I brace myself ’cause I know it’s going to hurt
I’m going out..

I’m going out, I’m going to drink myself to death
And in the crowd I see you with someone else
I brace myself ’cause I know it’s going to hurt
I’m going out

Mario Benedetti 14/09/1920 - 17/05/2009

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Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.


Mario Benedetti


Idea Vilariño 18 Agosto 1920 - 28 Abril 2009

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Tan arduamente el mar...

tan arduamente el mar,
tan arduamente,
el lento mar inmenso,
tan largamente en sí, cansadamente,
el hondo mar eterno.
lento mar, hondo mar,
profundo mar inmenso...

tan lenta y honda y largamente y tanto
insistente y cansado ser cayendo
como un llanto, sin fin,
pesadamente,
tenazmente muriendo...

va creciendo sereno desde el fondo,
sabiamente creciendo,
lentamente, hondamente, largamente,
pausadamente,
mar,
arduo, cansado mar,
padre de mi silencio.

 

Idea Vilariño   18 Agosto 1920  -  28 Abril 2009

 

 

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Casiopea - Silvio Rodríguez

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como una gota fui de la marea
la playa me hizo grano de la arena

fui punto en multitud por donde fui
nadie me detectó y así aprendí

cuando creí colmada la tarea
volví mi corazón a Casiopea

cumplí celosamente nuestro plan:
por un millón de años esperar

hoy llevo el doble dando coordenadas
pero nadie contesta mi llamada

¿qué puede haber pasado a mi señal?
¿será que me he quedado sin hogar?

hoy sobrevivo apenas a mi suerte
lejano de mi estrella de mi gente

el trance me ha mostrado otra lección:
el mundo propio siempre es el mejor

me voy debilitando lentamente
quizás ya no sea yo cuando me encuentren


 

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El gato y la luna - William Butler Yeats

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de aquí para allá el gato fué,

y la luna giró como una tapa.

el pariente mas cercano de la luna,

el sigiloso gato, la admiraba.

 

el negro Minnaloushe miraba fijamente la luna,

pues, vagando y maullando como gustaba,

la pura y fria luz en el cielo

inquietaba su sangre animal.

 

minnaloushe corre en la hierba

alzando sus pies delicados

¿tú bailas, Minnaloushe, bailas?

cuando dos parientes se encuentran

que mejor que invitarse a bailar?

quizás la luna aprenda,

cansada de la moda cortesana,

un nuevo paso de baile.

 

minnaloushe se arrastra en la hierba,

de un lugar a otro va

bajo la luz de la luna.

la sagrada luna en lo alto

ha cambiado de fase.

 

¿sabrá minnaloushe que sus pupilas

de cambio a cambio mutarán,

y que de luna llena a menguante,

de creciente a llena variarán?

 

minnaloushe se arrastra en la hierba

solo, importante y sabio

y levanta hacia la cambiante luna

sus mutables ojos.

.

William Butler Yeats (1865-1939)

The cat and the moon (1924) 

(imagen tomada de la web)

 

Rostro de vos - Mario Benedetti

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.

 

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

 

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.

 

Sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

 

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición.

 

Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
Yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

 

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.

 

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

 

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.

 

Y es una soledad
tan desolada.

 

 

 

 

On an Island - David Gilmour

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Remember that night
White steps in the moonlight
They walked here too
Through empty playground, this ghosts’ town
Children again, on rusting swings getting higher
Sharing a dream, on an island, it felt right

We lay side by side
Between the moon and the tide
Mapping the stars for a while

Let the night surround you
We’re halfway to the stars
Ebb and flow
Let it go
Feel her warmth beside you

Remember that night
The warmth and the laughter
Candles burned
Though the church was deserted
At dawn we went down through empty streets to the harbour
Dreamers may leave, but they’re here ever after

Let the night surround you
We’re halfway to the stars
Ebb and Flow
Let it go
Feel her warmth beside you

Autor: David Gilmour ex Pink Floyd

Fotografía tomada de la web www.strandx.com

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Intimidad

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Soñamos juntos

juntos despertamos

el tiempo

mientras tanto

hace o deshace

no le importan

tu sueño

ni mi sueño

somos dóciles

torpes

destructibles

pensamos que no cae

esa gaviota

que más allá del fin

hay otra orilla

que la batalle es nuestra

o de ninguno

vivimos juntos

juntos

nos destruimos

pero la destrucción es una broma

un detalle

una ráfaga

un instante

un abrir y cerrarse

de ojos ciegos

ah nuestra intimidad

es tan inmensa

que la muerte la esconde

en su vacío.

 

Mario Bendetti - Contra los puentes levadizos - Inventario 67

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Más de lo mismo...

La Bruja Baba - Yaga  (Cuento clásico ruso)

Alekandr Nikoalevich Afanasiev

Es la historia de una niña, que como en casi todos los cuentos clásicos queda huérfana de madre, su padre se vuelve a casar y se gana una madrastra que como no podía ser de otra manera trata de deshacerse de ella.   La madrastra conspira con su hermana que resulta ser la mismísima bruja Baba -Yaga, para lograr sus malvados planes.  Sin embargo, esta historia da un par de vuelcos interesantes antes de llegar a " y fueron felices para siempre".  La mascota de la malvada bruja, que no podía ser otro animal que un gato, tiene un rol protagónico en la salvación de la niña.  Todo esto sumado a un par de elementos cotidianos que para el caso se vuelven mágicos. El recuerdo y la insistencia en la búsqueda de este cuento  me vienen de la película "Lawn Dogs", en la que la protagonista es una niña con una extraña suerte a quien le gustaba mucho el relato que les mencioné.  Casi ni me acuerdo de la trama, pero la magia del relato quedó grabada en mi mente.  

Podés leer el texto completo en este link:  http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/afanasi/bruja.htm

Si querés saber algo de "Lawn Dogs": http://www.fancast.com/movies/Lawn-Dogs/18955/synopsis

Pido disculpas la sinopsis de la peli está en inglés.

Vegetales Heterodoxos III

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Luciano de Samosata ha dicho que en la isla de Dioniso crecía una vid de cepas enormes que en su parte superior era una mujer de extraordinaria belleza. 

De la punta de sus dedos colgaban sarmientos cargados de uvas.  Esas mujeres eran parlantes y muy seductoras.  Luciano recomendó a los viajeros no permitir el abrazo de aquellas criaturas.  El que se dejaba tentar caía en un sopor y rápidamente olvidaba su familia y su patria.  Y el que iba más allá y se unía carnalmente con las damas, se transformaba él mismo en vid y echaba raíces en aquel lugar.

Se cuenta que un pirata de Megara decidió desafiar la leyenda y, asistido por unos compañeros, intimó con una de aquellas mujeres arborescentes.  Después ordenó a sus hombres que lo sacaran de allí a la carrera, sin dar tiempo a la metamorfosis.  El pirata llegó hasta Megara y siguió siendo un hombre, pero le salían del cuerpo brotes y racimos de un modo tan enojoso que no pudo soportarlo y puso fin a sus días.

Tomado del libro "Bar del Infierno" de Alejandro Dolina 

(imagen tomada de la web)

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14/03/2008 18:16 Neptunia Ilusiones. Fragmentos Hay 1 comentario.

El vino del estío

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III

El pueblo, luego, más tarde...

Y otra cosecha.

El abuelo de pie en el amplio porche, como un capitán que otea la calma vasta e inmóvil de una estación muerta. Interrogaba el viento, y el cielo inalcanzable, y el césped desde donde Douglas y Tom lo interrogaban a él.

- Abuelo, ¿están listas? ¿Ya?

El abuelo se pellizcó la barbilla.

- Quinientas, mil, dos mil, por lo menos. Si, sí, una provisión excelente, recójanlas con rapidez, recójanlas todas. ¡Diez centavos por cada saco llevado a la prensa! ¡Oh! Los muchachos se inclinaron, sonriendo. Recogieron las flores doradas. Las flores que inundaban el mundo, llevaban el campo a las calles de ladrillos, llamaban suavemente a las ventanas de los sótanos, y se movían difundiendo el resplandor y el centelleo del sol fundido.

- Todos los años -dijo el abuelo-, crecen a tontas y a locas; las dejo. Orgullosas como leones en un corral, míralas, y te harán un agujero en la retina. Una flor común, una maleza que nadie ve, sí. Pero para nosotros algo noble, el diente de león.

Así, cuidadosamente cortados, en sacos, llevaron abajo los dientes de león. El sótano oscuro se iluminó con su llegada. La prensa del vino esperaba, abierta y fría. Cayó una ola de flores, y la prensa apretó la cosecha.

- Un poco más... así...

La marea de oro, la esencia de ese hermoso y delicado mes, que salía ahora por la abertura inferior, corrió a las tinajas, a desprenderse de sus fermentos, encerrarse en las batidoras, y alinearse en centelleantes botellas a la sombra del sótano.

IV

El vino de diente de león.

Las palabras sabían a verano. El vino era verano encerrado y taponado. Y ahora que Douglas sabía, realmente sabía, que estaba vivo, y se movía en el mundo para verlo y tocarlo, convenía que algo de este nuevo conocimiento, algo de este especial día de vendimia, fuera apartado y sellado, y abierto luego un día de enero, cuando nevara rápidamente y el sol estuviese oculto desde semanas o meses atrás, y el milagro, en parte olvidado, necesitara renovarse. Sería aquel un verano de insospechables maravillas, y Douglas quería que lo conservaran y ordeñaran. En cualquier momento bajaría de puntillas a ese húmedo crepúsculo y acercaría las puntas de los dedos.

Y allí, hilera sobre hilera, con el color suave de las flores que se abren a la mañana, con la luz del sol de junio tras una débil película de polvo, estaría el vino. Y al mirar el día invernal a través de la botella... la nieve se fundiría en pastos, en los árboles vivirían otra vez pájaros, hojas, y capullos, como un continente de mariposas que se alzara al viento. Y el cielo acerado sería azul.

Ten el estío en la mano, sírvete un poco de estío, un vasito nada más por supuesto, un sorbito para niños; cambia la estación en tus venas llevándote el vaso a los labios y empinando el estío.

- Listo. Ahora, ¡el barril de lluvia!

Nada podía reemplazar esas aguas puras, convocadas en lagos lejanos y dulces campos de hierbas cubiertas de rocío en la mañana temprana. Aguas alzadas al cielo, llevadas como ropa lavada a lo largo de mil kilómetros, cepilladas con el viento, electrificadas con altos voltajes, y condensadas en un aire frío. Aguas que caen en lluvias, y traen el cielo en sus cristales. Con algo del viento del este y del oeste, y del viento del norte y el sur, el agua se hace lluvia, y la lluvia, en la hora de los ritos, se hace vino.

Douglas corrió con el cucharón. Lo hundió en el tonel de agua de lluvia.

- ¡Allá vamos!

El agua era seda en la cuchara; seda clara, débilmente azul. Dulcificaba los labios, la garganta, el corazón. Había que llevarla en cucharones y baldes al sótano, y allí se volcaría en avenidas, en corrientes montañosas, sobre la florida cosecha.

Hasta la abuela, cuando nieve girase en rápidos torbellinos, mareando el mundo, cegando ventanas, robando el aliento a las bocas jadeantes, hasta la abuela, un día de febrero, desaparecería en el sótano.

Arriba, en la casa grande, habría toses, estornudos, ronqueras, gemidos, fiebres infantiles, gargantas rojas como carne cruda, narices como cerezas en conserva, microbios en todas partes.

Entonces, saliendo del sótano como una diosa de junio, la abuela vendría, con algo oculto pero obvio bajo el chal tejido. Lo llevaría a las miserables habitaciones de abajo y arriba, y su aroma y claridad llenarían las copas, y se bebería de un trago. Las medicinas de otro tiempo, el sol balsámico de las ociosas tardes de agosto, el débil ruido de los carros de hielo por las calles de ladrillo, el susurro de los plateados cohetes, y las fuentes de las cortadoras de césped sobre países de hormigas, todo, todo en un vaso.

Sí, hasta la abuela escaparía al sótano del invierno para una aventura de junio. Se quedaría allá abajo, sola y callada, como el abuelo, o el padre, o el tío Bert, o algún pensionista, y comulgaría con las últimas huellas de un tiempo de picnics y cálidas lluvias, y campos perfumados de trigo, el maíz nuevo y el heno de cabeza inclinada.

Hasta la abuela repetiría y repetiría las palabras doradas y hermosas, como si estuviese diciéndolas en ese mismo momento, cuando las flores estaban aún en la prensa, como serían repetidas todos los años, todos los blancos inviernos del tiempo. Las diría y las diría, y serían en sus labios como una sonrisa, como un repentino rayo de sol en la sombra.

El vino del estío. El vino del estío. El vino del estío.

Título original: Dandelion Wine

Autor: Ray Bradbury - 1946

17/01/2008 01:00 Neptunia Ilusiones. Fragmentos No hay comentarios. Comentar.

Si yo...

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Si yo supiera lo que pienso.

Si yo supiera lo que quiero.

Si no hiciera lo que no quiero

Si supiera decir que no.

Si no creyera que hay tiempo.

Si no creyera que todo es lo mismo, y que entonces más vale ceder.

"Descanso de Caminantes" A.B.C. (Adolfo Bioy Casares)

(imagen de la tapa del libro )

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La caja de cerillos

...todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo.  Es más, déjeme decirle algo que a nadie le he confiado.  Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela.  Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos.  Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción.  Se producirá en nuestro interior un agradable calor que erá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo.  Cada persona tiene que descubrir cuales son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma.  En otras palabras, esta combustión es su alimento.  Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.

Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo.

¡Qué ciertas eran estas palabras!  Si alguien lo sabía era ella.

Desgraciadamente, tenía que reconocer que sus cerillos estaban llenos de moho y humedad.  Nadie podría volver a encender uno solo.

Lo más lamentable era que ella sí conocía cuáles eran sus detonadores, pero cada vez que había logrado encender un fósforo se lo habían apagado inexorablemente.

John, como leyéndole el pensamiento, comentó:

- Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido.  Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos.  Mientras más distancia tomemos de esas personas, será más fácil protegernos de su soplo. - Tomando la mano de Tita entre las suyas añadió-: Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillos húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio.

Tita dejó que unas lágrimas se deslizaran por su rostro. Con dulzura John se las secó con su pañuelo.

- Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno a uno.  Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llamaa reeencontrar nuestro perdido origen divino.  El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte....

del libro "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel (imagen tomada de la web)

17/11/2007 15:16 Neptunia Ilusiones. Fragmentos No hay comentarios. Comentar.


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